19 de febrero de 2013

La "otra crítica" de los Goya 2013

Aunque llega con un poco de retraso, la otra crítica a los Goya 2013 no podía faltar. Sin embargo, debo confesaros que siento una gran decepción. Este año, la mayoría de las asistentes a la gala han lucido unos vestidos impresionantes y estaban guapísimas. Algo que se agradece como espectador pero que resulta odioso como crítico diagonalero.

Así que... Vamos a ver lo que se puede hacer...

Empezaremos fuerte. Anita Obregón. Diva del cine como ella sola. Con un cancán debajo de la falda para sentirse bien princesa. O más bien reina. O mejor aún, reina madre. Por la edad y esas cosas. Muy guapa pero un poco exagerada.


Siguiendo con el rojo tenemos a Macarena Gómez. Podríamos decir que la fea por excelencia del cine español por detrás de Rossy de Palma. Realmente si le pusiéramos una pegatina en la cabeza ganaríamos todos.



Probad a poner la mano en su cara o algo más bonito y veréis. Esperad os lo soluciono yo en la siguiente foto:



También de rojo, Juana Acosta. Es difícil sacarle a una mollita a esta chica con lo delgada que está. Pues ahí la tienes, en el costado. Vestido maldito. Cara de circunstancias. O de gato. O de gato con cara de circuntancias.



El rojo también fue el color escogido por este insecto palo al que llaman Macarena García. Muy mona pero un poquito más de carne queremos.



Y en un tono más oscuro, la bisabuela de María Adánez. Por que me niego a creer que es ella. Con cara y pose de "Bienvenidos al Hotel Embrujado, seré su doncella durante su estancia" se parece sospechosamente a Belém Rueda después de pasar por quirófano.

Precisamente, Belén Rueda, por fin ha aceptado que ya no tiene 25 años, ni 35... y ha decidido vestir acorde a su edad y acorde a lo que se debe poner una para no destacar ni que se acuerden de tu paso por la historia del celuloide español. Caracterizada con el peinado de una viuda que saca adelante a su familia durante la posguerra española acudió así a la gala.


Algo parecido al caso de Aitana Sánchez Gijón, vestida de clavariesa para las fiestas patronales de mi pueblo. Con su pelo no quiso quitarle protagonismo al vestido. Error. Deberíamos haberle quitado todo el protagonismo que pudieras a ese burka que llevas puesto.


Algo parecido a un burka le habría puesto yo a Loles León. Loles es esa típica mujer pesada con la que te ríes durante los primeros 10 minutos pero luego piensas que ya, que no es necesario seguir escuchándola, ni viéndola. Es más... ni existiendo. Loles, que cargó sacos de porlan en su juventud durante su trabajo en la obra y de ahí esas espaldas, se presentó con un vestido hecho con un vestido confeccionado con las cortinas de un local de intercambio de parejas.


Volviendo al negro tenemos a Roko. Si esa típica invitada que no sabes muy bien porque está ahí por mucho que intentes unir hilos. De hecho, ni ella misma tenía claro que hacer ahí. Le pilló todo por sorpresa y se tuvo que poner eso que lleva. Un trapillo que sobró de alguna actuación que nunca se realizó en "Tu cara me suena. Yo sé que ese vestido debe tener algún tipo de explicación pero no acierto a encontrar las palabras adecuadas.


Palabras que me faltan para describir lo especialmente guapa que estaba Blanca Suárez. Preciosa haciendo un Angelina en toda regla.


También muy guapas Clara Lago y María Valverde.



Pasamos a Miriam Díaz Aroca y deberíamos decir "Pasamos de Miriam Diaz Aroca". Pesada, ¿Qué haces ahí con pelos de leona calva, vestido de charleston del mercadillo y sonrisa de soy una más en este mundillo a pesar de que mi último trabajo relevante en cine fue en 2004 y era un papel en "Isi/Disi. Amor a lo bestia"?


Igual que Gisela y al de al lado, que sé que es una actriz antigua que va vestida de Zarzuela pero no me acuerdo de su nombre. Vamos a ver Gisela, aquella estrella de allá dejó de brillar desde el momento en que tus discos empezaron a venderse en el Lidl. El vestido es de El Corte Inglés, seguro.


Dafne Fernández. Un claro ejemplo de para qué me cambio el apellido si ya tengo un nombre raro. Y un claro ejemplo de esta foto podríais haberla tomado también en 2006 y en 2009 porque este vestido es lo más normal que hay.


De blanco fueron Candela Peña y María León. Candela Peña protestando por la sanidad pública y lo injusta que es la vida metida en un vestido de Davidelfín que seguro que es baratito por mucho que te lo hayan prestado, ¿verdad chata? Por cierto, tengo que decirlo. Qué bicha más fea. Y María León con la boñiga de JLo en los Grammy en la cabeza. No.



Estas iban de blanco pero la que parecía que había ido a Blanco a comprarse el vestido para la gala es Adriana Ugarte. A esta lo que le interesaban eran las copichuelas de la fiesta de después. Vamos, toda la fiesta en plan discoteca.


También es verdad que si quería copichuelas, debía mantenerse lejos de Massiel o de The King of the North. Como queráis llamarla pero con esas pieles esto es una escena de Juego de Tronos en toda regla porque también tenemos a la de al lado que va con un camisón y se saca una teta de un momento a otro.


Y hablando de tetas, Amaia Salamanca. Que nadie piense que soy un degenerado. Lo digo por "Sin tetas no hay paraíso". Su cara lo dice todo. La alfombra roja olía a caca.


Manuela Velasco iba vestida de cupcake de limón invertido. Una tendencia en repostería muy actual. Y Paula Echevarría, guapísima como siempre. A esta chica no se le puede criticar.



Pero para mi, la mejor de la noche y aunque me dejo varias por comentar, es Nieves Álvarez. Espectacular con el diseño más original de todos.


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11 de febrero de 2013

'La otra crítica' de los Grammy 2013

Se había comentado que los organizadores de los Grammy habían pedido a los asistentes a la ceremonia de este año que lucieran sus mejores galas pero, eso sí, sin pasarse. Bien recataditas todas.

Sin embargo, parece ser que mientras unas hicieron caso de tal indicación, muchas otras hicieron de esta recomendación su papel higiénico, empezando por Kelly Rowland.


Kelly quitaba el polvo al escenario mientras Michelle pasaba la fregona y Beyoncé actuaba en la Super Bowl, no estaba muy contenta con el hecho de que la Knowles las tratara como unas teloneras así que decidió desquitarse y acudir a los Grammy como si de una estrella se tratara. Es más, ella piensa que tiene fans y que su música triunfa y por eso fue vestida de diva. Aunque Kelly nunca comprendió la diferencia entre elegancia y chabacanería.

Alicia Keys tampoco hizo mucho caso a la recomendación... Y no me refiero a la de la organización, si no a la de sus padres, que le dijeron antes de salir de casa: "Ali, chiquilla, que ese vestido te hace patas de centauro torpe". Pero a ella le dio igual.


Aunque también puedes pasar de lo que te digan tus padres y la sociedad en general. Como hace Lena Dunham... Que viste de amarillo sin ningún tipo de temor y por lo que se ve, tampoco le importan los tejidos que se arrugan cuando una se sienta...



Además, cuando una se sienta en una butaca, corre el riesgo de que se arrugue o de que le reviente el vestido como pudo haberle pasado a Katy Perry.


Con esta imagen se demuestra que Katy no es humana. No necesita respirar para vivir. Si lo hubiera hecho, las consecuencias podrían haber sido desastrosas. 

Como las consecuencias a las que se enfrentó Ellen DeGeneres después de esta foto:


Portia se ríe mucho, sí, sí. Pero la bronca que le cayó a Ellen en casa fue monumental. Ella pensaba "Voy a enseñar mis empastes a la cámara para hacer ver que no me importa" mientras planeaba lo que se le venía encima a Ellen.

Por que si por alguien tenía que preocuparse Portia era por Katy porque Adele no suponía ningún peligro...


Lo cierto es que ver a Adele de esta guisa da más susto que otra cosa. Es una maldita muñeca de peli de miedo. Vale que hayas pasado del negro de siempre a algo más colorido. Pero de ahí a vestirte con la tapicería del sofá de una casa de la Iowa de los años 70 hay un mundo.

Si es que no se puede arriesgar tanto. Pero tampoco tan poco. Taylor Swift, sabiendo ella que es leche, que ya se lo comenté yo en un whatsapp, decidió seguir en su estilo angelical y vestir de nata. Nata estilo diosa griega pero nata. No sé en que momento empieza la piel y acaba el vestido.



Y en esta foto aún se le distingue porque el fotógrafo ha sido bueno y le ha puesto algún filtro o algo, que si no...

Jennifer López, en esta ocasión, no mostró pechuga. Mostró muslo y entremuslo. Ell estrenaba zapatos nuevos y quería que se vieran.


Lo que nunca acabo de comprender son sus peinados. O te aparece con la melenaza de videoclip que suele llevar o con una cagarruta de conejo ahí arriba. Debe ser que había puesto las extensiones a secar y se tuvo que hacer eso.

Como Beyoncé, que pensó: "Una coletilla con gomina y ale, a triunfar..." Lástima que no. Así se va a un evento de presentación de disco, no a unos Grammy, chata.


Que alguien se percate de como se disloca la cadera para posar.

Y para terminar, y sin que sirva de precedentes, voy a aplaudir a la Reina de los Corrales, a la mala del instituto, a la piedra en la zapatilla... Rihanna.


Guapísima con un vestido rojo y una peluca que se le fue para atrás en el momento de la foto mostrando el frontón que se gasta la tía.

Algo sosa esta gala en cuanto a estilismos pero había que comentarla y espero desquitarme en los Goya, que eso sí que tiene que ser algo... Deseando estoy.